Qué estruendoso puede hacerse un lugar en silencio, me llama tu perfume, tu voz, tu risa y tu encanto. Se hace evidente que mi corazón quiere salir disparado de mi pecho, quiere abrazarte, mimarte, jugar con tus ojos, tus manos........¿viviré siempre enamorada de ti?....
Me lo pregunto cada día, cada noche, a cada segundo, cuando pienso que estás más lejos, llegas nuevamente y vuelve a romperse mi corazón en millones de pedacitos....
¿Me ayudas a olvidarte?....qué pregunta! si con tu sola indiferencia me matas día a día....
Hace tiempo que no te escribía nada, aun sin verte, besarte, hablarte o sentirte...maldita sea sigues en mis pensamientos....siempre pasan cosas totalmente inoportunas, qué mal me sentí esa mañana, defendiendo algo que no podía hacer frente a tus ojos...ante la burla de los demás y el desaliento de mis sentimientos...
Te quisiera decir tantas cosas, todo lo sucedido en tu no presencia...ella vino, hablo con él y me metieron en más problemas...no entiendo si puede ser feliz....ya me arrepentí ante los ojos de Dios y he prometido arrancarte de mí, así me cueste seguir aquí en los próximos meses....pero puedes estar tranquilo, y ella también....pronto me iré de aquí con miras a nuevos retos...te extrañaré, ya que marcaste mucho y dejaste poco, casi nada....aun siento que vienes con tu perfume encantador a darme los buenos días y dejarme sin aliento....pero no te veré más...pronto.
Aquella noche se posaron dos lágrimas sobre mis mejillas, aunadas al sentimiento rígido que hace aparecer un nudo en el corazón...y llego a la conclusión, q duele tanto haberte encontrado, duele quererte y no tenerte, duele mirarte sin querer besarte y duele aun más, no poder estar frente a frente para decírtelo...es asi que mi noche transcurre después de haber intentado por mas de 10 veces quedarme dormida pero se hace imposible tras la cortina maltrecha de mis sentimientos agudos y desechos de un amanecer maravilloso...y no me arrepiento de haber caminado contigo de la mano, caliente de la vergüenza, desnuda de tus ojos y sobre la brisa de la mañana que nos llamaba a la sombra de dos fogatas que querian apagar el incendio de un despertar confuso pero implacable...ahí estamos los dos, separados por los dias largos y el ladrido de mis dedos cansados que solo piden volver a escribir.
Fíjese y nótese q la vida se vuelve cada segundo mas irónica conmigo, me crea espacios de miedo incontrolable y pánico de ser amada de una manera inmedible que no me deja terminar de pensar que soy un alma libre y estruendosa...y si alguna vez se asomó por el camino, una luz de esperanza, se esfumó junto con lo intangible de mis sueños amargos y titubeantes de esas noches sin dormir que solo causaban una tela de araña en mi corazón fundido de sangre e ilusión... y cuando menos lo imaginaba, entraba con su rostro enrojecido, su barba excitante y sus ojos brillosos de tanto leer unos mensajes aburridos en plena madrugada...no se sabe cómo entró y a dónde se fue, pero no estará conmigo nunca más... al menos me dejó un beso que me durará todo un recuerdo de un jueves nocturno en un bar de aquellos...
Desde que ella te vió, sintió como su corazón volvía a latir, sus ojos enternecían y sus manos sufrían un colapso de frialdad q jamás había sentido. Te acercaste pero solo fue eso y, aunque ella hubiese querido decir más, no lo iba a conseguir.... los días fueron pasando y lo único que ella recordaba era esa sonrisa encendida y tus palabras llenas de bienvenida.... lejos de eso ella estaba apartada de gozar de ti, lo sabía pero no lo comprendía, como luego de tanto buscar inconscientemente habia empezado a creer que eras su media naranja, su alma gemela, su sol en pleno eclipse, pero no todo era perfecto, pues aquella otra mitad para ti ya existía...
Son aquellos momentos en los que el vapor negro de la calle rodea mis pensamientos, aquellos que se resignan a creer que no seras jamás para mi....y siento que cada noche me enamoro más de tu ternura, de tu belleza masculina, tu perfume penetrante y tus palabras llenas de ardor profundo....
No estaba buscando nada, ni al inquilino que rentaba este hogar; sin embargo, pasó alguien por la puerta y salí por la ventana...
Asomé solo un ojo, y un ángel brilló, no lo supe describir, tan solo pasó y empezó a huir.
Y cada vez que lo veo pasar, palpitan mis pupilas, se erizan mis cabellos, tras la cortina crema de mi diván, está la puerta sin cerrojo, pero no entrará...
Ni el ladrido de mis pensamientos me despierta, sigo soñando, mirando, creciendo, imaginando y tocando, con todos mis sentidos... pero me pregunto....si es verdad....
Y te vi tras esas viejas paredes agrietadas de ilusiones y bajas pasiones, como un nido sin palomas, dispuesto a llenar el vacio que deja tu vida entumecida de recuerdos falsos y momentos tristes,
Y te vi huyendo de mis manos llenas de calor y rosado intenso, dispuestas a pintar tus ojos de un paisaje diferente y llevarte abrazado a la dimensión que creamos para los dos,
Y te vi ordenando cajas vacías y momentos por olvidar, con ese brillo en tus ojos desbordantes de esa pasión que jamás me darías pero que en mi oído cantarías....
dame 5 minutos mas de ti, mas de besos y abrazos combinados de incertidumbre, de deudas no pagadas y de resentimientos no resueltos...
dame 5 minutos mas de tu aliento a sueño, de tus manos sudorosas, de tu cuerpo caliente y alborotado, de tantos lunares en la espalda...
dame 5 minutos de impurezas en el agua, de jabones rotos y papeles colgando de mis cabellos canosos del invierno frio y crudo que a mi alma le toco vivir...
dame 5 minutos a la semana para demostrarte que soy yo la que vive dentro de ti, la que muere por vivir, la que salta sin pensar en morir...
dame 5 minutos estaticos, para amarte y consolarte, llorarte y secarte con mis vestidos, dejame unirme a ti sin miedo, sin arrepentimientos...
dame 5 minutos antes de irme, antes que me dejes, antes que no volvamos a vernos mas...
en mis manos resbala en pesar de esos años, no vividos, no pensados, no sentidos...
el recordar se abre en mi mente con una vieja cuchilla oxidada que deja huellas en la lata de mis pensamientos sucios de tanta maldad, de tanta incomprensión,
de ese olvido tan seco, tan hondo, como aquella cueva sin fondo, sin puerta, ni luz, con moho...
y se hielas mis manos al escuchar chillidos de cuchillos antiguos que se deberian haber botado en el arbol de la esquina, del que siempre se caen y brotan las mismas hojas casi secas, casi verdes, del calor de la sin razón que huye de tu madurez atrasada, de tu no libertad, de las penas que debes pagar...
y uno mis manos y hago una plegaria debajo de mis sábanas mojadas del río piadoso de mis ojos...
y me duelen las tripas del hígado revuelto por haber comido las sobras de tu desprecio y llena de aire cierro los ojos ajustando los labios para no morderte en tu frente llena de grasas que esa mujer no te sabe limpiar y de ese alientos a cigarrillo quemado que ponen tus dientes del color de la cortina vieja del cuarto de mamá.
y morìa en el barco de los recuerdos besados por las piedras cubiertas con amor de arena, sin forma, ni color, ni olor, sin sabor, llenando mis uñas con la suciedad de muchos años rogándote, burlándome, ignorándote pero sin olvidarte...
y pensabas que te dirìa que sí, y me reí por dentro al poder expresar que no me importas, que tu vida me vale 30 ratones detrás de la cocina, que apestan mis pies, gracias a ti, pero no me apesta el alma gracias a ella, que a pesar de su inmadurez, no se separa de mí.
destrozada tuve que inventar que río cada día, que bailo, que grito, que voy, que vengo, que llego ebria a dormir, tan solo para no creer que aun estás vivo, pésimo, y tú me crees, me tomas de tonta, escuchándome por el almohadón mordido por el perro, mirando las gemas secas de la copa, fijándote en mi pobreza material, huyendo de tu miseria espiritual.
hoy me has congelado el alma, has hecho que otro empiece el viaje y venga a recoger mis lagrimas duras, mis manos vacias y mis uñas partidas...
hay raxones malas de caballos blancos q no me permiten ver q la realidad son mentiras suyas aunadas a 2 pedazos de cristal saliendo de agujeros castaños y rojizos por la brisa del invierno q nos deja ciegos junto al sufrimiento de personas q suben y bajan, gritan y pelean una moneda vieja, un cerro verde, una flor circular y un corte en el dedo q baja sangrando por la musica del viento de aquellos valles q me traian la miel de tu mirada y lo enredado de tu cabello.
no entender es parte de ser lo q no debo ser y unir mis narices a la ventana empañada de los oscuros manantiales q solo me miraban y callaban.
pero vrte de nuevo fue encontrar el frio tan nuboso, el sin palabras de tus labios y la resequedad de tus cejas q no dejaban de latir.
adios tengo q decir ante tanto silencio abrumador y la luz de los numeros q se convierten en letras comunes y palacios batallados de corazones enfurecidos y entumecidos.
no hay informes de casos q se parezcan pero tratare de no remitir el mismo cementerio de palabras q se ahogan en mis dedos y en la mugre de mis desesperanzas q no hacen mas q confirmarme q en esta vida no hay nada para mi
De pronto comencé a ver muchas luces, todas ellas palpitaban bajo una sombra de árboles sin forma que adornaban la esquina de aquel parque...no imaginé nunca que la luz podía ser tan bella y empecé a caminar lento pero seguro...
Toqué una flor, la olí, ya conocía ese aroma. Sentí la brisa del viento sin rumbo que variaba según la posición de mi rostro...volteaba, daba vueltas y volvía a mirar al cielo. Esta vez podía observar lo grande de aquellas manchas blancas que adornaban el cielo gris de lima, a pesar del verano.
No supe que nombres ponerles. Era tan raro todo. De la nada algo me husmeaba, era un perro, uno pequeño, marroncito, sin forma...no le hice mayor caso pero lo miré, me miró y siguió su rumbo. Yo continuaba por el camino que veía....veía y veía....y cuando desperté, me di cuenta que todo era un sueño...ya había perdido la visión después de ese duro accidente.
Érase una vez, una familia, conformada por tres personas. Magda, la madre de Lizet y Adolfo. Juntos, pasaron por el momento más trágico en la vida de una familia: un padre que los abandona y decide formar una nueva familia. ¿Irónico no? Lizet pensaba que con una familia bastaba pero en ese momento de su vida, supo que no era así.
Lizet recuerda aquel día en el que sus padres les dan la noticia. Habían regresado del colegio y estaban a punto de almorzar pero Magda no aguantó más y soltó la noticia...Lizet lloró hasta desmayarse frente a los ojos inertes de su padre y Adolfo que tenía 7 años solo atinó a abrazar a su mamá y pedirle que ella no se fuera.
En fin, se quedaron en el abandono pero Magda jamás descuidó la alegría que debía mantener en sus hijos y un día decidieron ir a la Kermesse que se organizaba en el colegio de Lizet pero no tenían dinero para nada, tan solo para el bus de ida y regreso.
Magda alistó un par de botellas con refresco de cebada para la sed y nada más. Era domingo y hacía mucho sol. Tenían que caminar 15 cuadras para llegar al paradero, pero a la tercera Adolfo se agacha para amarrase las zapatillas y nota un papel doblado que le llamó la atención: era un billete de 10 soles. Sonrientes, caminaron más rápido, tomaron el bus y llegaron.
Jugaron el los inflables, tomaron gaseosa y comieron pop corn. Magda miraba cómo sus hijos, que eran su razón de vivir, tenían una tarde feliz. Ella sentada en una silla, observaba a todas las familia, completas, unidas, almorzando. Se le caían las lágrimas ya que ella sentía que era miserable y desafortunada en el amor, pero eso no le preocupaba tanto como pensar en qué darles de comer a sus hijos con 2 soles diarios. Ya habían comido una semana entera, lentejas, huevo con arroz, pan con huevo, kekitos y camote encebollado...en fin, en ese momento, regresó su mente, y sus hijos la llamaron porque querían ir al show infantil.
Se diviertieron como nunca, bailaron, rieron, ganaron premios por bailar marinera y no se cansaban. En eso desde el otro estrado, anunciaban a los ganadores de los sorteos. Ellos continuaban participando activamente del show cuando en eso escucharon el nombre de su madre...se había ganado una tarjeta de ahorros con 50 soles. En el año 1996 eso era mucho dinero...Magda emocionada pero poco expresiva, recogió el premio ante la mirada brillante de sus dos hijos, quienes corrieron a abrazarla fuertemente.
Los tres llegaron a casa, después de tomar el bus, rezaron juntos y esa semana pudieron comer pollo.
Cuando tenía 14 años, conocí a un muchacho, apuesto él. A sus 16 años había conseguido un papel protagónico en un teatro mediano que sonaba mucho en aquella época.
Yo había caído en el teatro, por una suerte de familiaridad, ya que mi mejor amiga actuaba con él. Es más, me contó que ella tenía el otro papel protagónico. A ella le gustaba Carlos, no podía culparla, lo tenía todos los días cerca y ,realmente, ese chico era un sueño. Yo, cada vez que lo miraba, me quedaba pegada en mis tontos pensamientos de niña adolescente y él, ni caso me hacía.
Un día, el mejor amigo de Carlos, Manuel, me empezó a hablar, ya se acercaba mi cumpleaños y Luz, mi mejor amiga, le había dicho a la gente de la obra que iríamos a celebrarlos a algún lugar porque yo cumplía 15. Entonces Manuel, me comentó que su tío tenía un bar un poco lejos de la ciudad pero que estaría gustoso de pedir ese día exclusividad para la "celebración".
Grandioso! yo no quería nada de eso, siempre he sido una muchacha tímida y en ese momento quería asesinar a Luz. Salimos del ensayo y no le hablé mucho a Luz, me dijo que era mi oportunidad para conocer a Carlos y yo le respondí que era imposible que mi madre me diera permiso para salir ese día y a un bar alejado!. No quise hablar más.
Pasaron cuatro días y Carlos se me acercó con una cajita pequeña en la mano, yo sentía que mi corazón latía fuertemente y que mi rostro se sonrojaba cada vez más y más. Pasado ese microsegundo, reaccioné y la cajita estaba en mi mano, Carlos a mi lado sonriendo y diciéndome que lo abra. Ví que esa cajita contenía una medallita de oro en forma de corazón y me dijo que no iba a poder ir a mi reunión. Yo sin saber qué decir, lo miré y sonreí. En eso vinieron Manuel, Luz y María, diciéndome que ya era tarde para ir a mi casa. Manuel me miró desconcertado y me preguntó ¿a tu casa?, y yo tartamudeando le respondí que mi mamá quería conocer a los chicos del teatro de los que tanto les hablaba y lo invité. No sé cómo pero lo hice.
Para entrar a mi casa, teníamos que pasar por tres puertas. Una era la que daba a la calle, al entrar había un pasaje y luego una segunda puerta para subir a las escaleras. Finalmente, al llegar al tercer piso, la puerta a mi casa.
Llegamos, no hay mucho que contar, mi mamá nos atendió bien y Luz se encargó de animar a mi mamá a que me diera permiso para celebrar mi cumpleaños en el bar del tío de Manuel. Ella, ante la presión de todos, dijo que sí y los comprometió a todos a cuidarme. Yo muerta de la vergüenza, sonreí.
Desde ese día, conversé más con Carlos; sin embargo, el que siempre interrumpía nuestras conversaciones era Manuel. En fin, se celebró mi cumpleaños, sin mayor novedad, ya que Carlos no fue .Me sentía triste pero decidí divertirme, de paso que socializaba más con la gente del grupo ya que ellos me acogieron bien a pesar que yo solo iba a ver los ensayos.Bueno regresé a casa a las 2am y vi que mi celular tenía un mensaje muy bonito que decía: "Espero te hayas divertido, nos vemos mañana, un abrazo, Carlos". Ya te imaginas que me quería morir en vida, al día siguiente me arreglé más y fui al ensayo.
Carlos y yo llegamos al mismo tiempo, me saludó con un beso cerca a la boca y entramos. Aquel día, me invitó a salir. Solo tomamos un helado y me llevó a casa. Abrí la primera puerta y sentí cómo sus manos rodearon mi cintura, cerró la puerta con el pie y empezó a besarme. Yo le correspondí pero sentía culpa y muchas otras cosas que invadían mi cuerpo adolescente.
Así pasaron dos meses. Los ensayos terminaron, la obra se estrenó y nuestros encuentros se hacían más intensos. Lo que me preocupaba era que en la obra, nadie lo sabía y yo no se lo conté ni a Luz. Me volví medio rara, me aparté del grupo, me iba rápido para encontrarlo en la esquina e irnos juntos a la entrada de mi casa.
Al tercer mes, noté, que sin querer ya estábamos cerca a la segunda puerta. Entre besos y abrazos íbamos avanzando y también la pasión adolescente que nos teníamos. Yo estaba perdidamente enamorada, pero él?.
Para esto, mi madre me preguntaba siempre por los chicos, yo sólo le hablaba de Carlos y como ella trabajaba hasta tarde, nunca se dio cuenta de mis encuentros en el pasaje de mi casa.
Exactamente el 22 de enero del 2003, abrí la segunda puerta, era verano y yo estaba con una falda y un polito. Carlos, como siempre me tomó entre sus brazos y empezó a tocar más partes de mi cuerpo. Yo estaba excitada, no lo niego, empecé a tocarlo también. En menos de 10 minutos, ya me encontraba desnuda frente a él, subida en uno de los peldaños de la escalera. Carlos me besaba intensamente y de pronto escuché la primera puerta. Después de sentir mi cuerpo frío, agarré mi ropa y me vestí pero fue demasiado tarde, Carlos no logró vestirse del todo y mi madre abrió la segunda puerta.
Esa fue la última vez que a mis 15 años estuve cerca de....tener relaciones sexuales. Carlos, al día siguiente, no me dio cara y rompimos porque me enteré que también andaba de enamorado con Luz. Ambas habíamos caído en su juego, pero, gracias a mi mamá, yo no estaba embarazada como ella.